La temperatura de quirófano no es un detalle menor ni una cifra arbitraria. Es una variable crítica que influye directamente en la seguridad del paciente, el riesgo de infección y el rendimiento del equipo médico. Aunque suele hablarse de un valor “estándar”, la realidad es que no todas las cirugías requieren las mismas condiciones térmicas.
¿Cuál es la temperatura ideal de un quirófano?
Según las mejores prácticas internacionales, la temperatura recomendada para un quirófano se sitúa en torno a los 21 °C, dentro de un rango operativo de 18 °C a 24 °C, acompañado de una humedad relativa entre el 40 % y el 60 %. Este equilibrio ayuda a limitar la proliferación microbiana, mantiene estables las funciones fisiológicas del paciente y permite trabajar al personal en condiciones seguras.
En la práctica, este valor sirve como punto de partida, no como regla fija. En mi experiencia, tratar la temperatura como un número rígido suele generar más problemas que soluciones.

No todas las intervenciones quirúrgicas tienen las mismas necesidades térmicas:
Cuando he visto quirófanos con problemas de fatiga del personal o pérdida de concentración, casi siempre había detrás una mala gestión térmica, no una falta de profesionalidad.
Una temperatura de quirófano mal controlada tiene consecuencias reales y medibles:
En el personal sanitario
En el paciente
Por eso, el confort térmico no es un lujo, sino una condición de seguridad.

El control de la temperatura de quirófano debe apoyarse en sistemas de climatización hospitalaria especializados, diseñados específicamente para entornos quirúrgicos. No se trata solo de enfriar o calentar una sala, sino de garantizar:
Desde un enfoque de ingeniería hospitalaria, la temperatura ideal forma parte de un sistema más amplio que incluye ventilación, filtración y presión controlada.
De poco sirve un control térmico perfecto si no se acompaña de protocolos estrictos de limpieza, lavado antiséptico, control de indumentaria y desinfección de superficies. La seguridad en quirófano es el resultado de un sistema completo donde cada variable suma.
En resumen, la pregunta no es si el quirófano debe estar frío o caliente, sino qué temperatura necesita cada cirugía para ser segura, eficiente y controlada.
En AMEH entendemos que la temperatura de quirófano no admite improvisaciones. Contar con sistemas de climatización hospitalaria de alto rendimiento y un mantenimiento riguroso no es un lujo, sino una condición esencial para la seguridad del paciente y la eficiencia del equipo médico. Gracias a nuestra experiencia en la fabricación de ductos y en el desarrollo de soluciones HVAC especializadas, ayudamos a diseñar y operar quirófanos donde cada variable ambiental está bajo control. Si buscas un aliado técnico que entienda las exigencias reales del entorno quirúrgico, en AMEH estamos listos para apoyarte.
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